En instagram…

Eran las 5.30 AM cuando mi alarma sonó por primera vez, desperté pero la verdad mis parpados decían a gritos “no necesitamos ese trabajo”, vi mi celular que comúnmente se queda en la cama, Al activarlo, vi una notificación de una persona interesada en seguirme en Instagram, supuse que no conocía a un tal “alexD” mas 4 números que no recuerdo, así que para no cerrarme a la idea tajante de decir “eliminar solicitud” pensé en seguirlo hasta saber si tenía alguna fotografía que identificara su persona. Yo no acepté que me siguiera hasta estar “segura”, porque como mujer es tu obligación saber a quién aceptas porque si te hace daño, te van a culpar. Así que decidí seguirlo en Instagram, bloqueé mi teléfono y me levanté. No sabes lo difícil que es salir de cama temprano y pensar en no ponerme ropa escotada para no atraer miradas acosadoras o a hombres que te desnuden con la mente.
A los dos minutos de bloquear mi teléfono, un mensaje de Instagram me llegó, “hola” decía el sujeto recién seguido, quien intentaba tener una charla matutina. Contesté “hola, quién eres?” Dos mensajes de saludo cordial acompañados por un tengo miedo e intriga de quién eres…
Su segundo mensaje “cómo estás nena?”, En ese momento supe que algo andaba mal y tajantemente escribí “no me digas nena, quién eres?” Esperaba el tercer mensaje, suponía sería algo como “(insertar tu nombre) soy tu amigo de la secundaria, o de la prepa, o simplemente te conocí en la universidad”.
Ese tercer mensaje fue una foto de él acostado desnudo, no salía su cara porque pienso que también tenía miedo, pero carajo!, Miedo?. (No sé por qué lo intento justificar…) Tenía pelo en pecho que apenas le empezaba a brotar, era delgado y tenía hasta “cuadritos”, se podría decir, una colcha de Superman que cubría de sus rodillas hasta sus pies y su pene erecto… Un mensaje con una foto, solo un mensaje con una foto.
Diré la verdad, pensé en llorar en ese momento, no saben lo difícil que es salir de cama y decidir ser alguien de bien todos los días, y llega alguien que decidió masturbarse asustándote.
No lloré en el momento, tomé mi almohada, la mordí y dije odio esto, odio a este hombre, así que decidí contestar “jajaja (tres ja por qué mi autocorrector del celular así lo tiene predeterminado) sabes lo fácil que es hackear el ID de tu Instagram y localizarte?” “Trabajo en seguridad”.
Vio el mensaje, mi corazón se salía de mi pecho. Estaba enfrentando a un hombre con ganas de asustarme, y tomé fuerzas para no dejarme.
El último acto de este canalla, bloquearme de Instagram. No lo busque en la red, ni siquiera saque capturas de pantalla, eran las 5:30 de la mañana. A las 23:00 horas de ese día, cuando toque de nuevo mi cama, lloré, me sentí frustrada y rota. Un hombre me había arruinado mi día. Un hombre que decidió que justo yo, justo tu hermana, justo tu hija o amiga, tenía que verlo desnudo y erecto.