Tras de mis pasos

Al salir de la UAQ, me percaté de que un señor robusto como de 40 años (aproximadamente) me estaba siguiendo, no le di importancia y continué caminando, sin embargo, me di cuenta de que un carro (Tsuru) venía a la misma velocidad que el señor, seguí caminando hacia Av. Universidad, pero en plaza de los mariachis sentí sus pasos demasiado cerca de mi. No tenía manera de comunicarme con alguien, pues mi celular no tenía batería, entonces me acerqué a uno de los mariachis y le pedí su cargador, pero en los locales de la plaza no me dejaron cargarlo; el mariachi me dijo que lo podía cargar en su carro, pero tampoco me dio confianza y le dije que no.

Me di cuenta de que el señor nunca dejó de seguirme y no me quitaba la mirada de encima, en ese momento me espanté y me metí a una tienda, ahí me quedé un rato y luego salí para ver si ya no estaba el señor y efectivamente ya no estaba ni el señor ni el carro; caminé hacia 5 de febrero en dirección a la CEA, y volvió a aparecer el señor y el carro, me espanté tanto que comencé a llorar; volteé a ver al señor y no dejaba de verme con una mirada pervertida; me imagino que estaba esperando a que me metiera a una calle no tan transitada. Intenté parar varios taxis pero nadie me subía, hasta que por fin uno se paro y me subí.

Estaba muy asustada y no paraba de llorar; me di cuenta de que el señor se subió al carro y no supe que pasó después.